Argentina sufrió, resistió y está en semifinales: venció 3-1 a Suiza y ahora se viene Inglaterra.
La Selección Argentina volvió a demostrar que este Mundial se juega con el corazón en la mano. En un partido mucho más complicado de lo esperado, el equipo de Lionel Scaloni derrotó 3-1 a Suiza en el alargue y sacó boleto a las semifinales, donde enfrentará a Inglaterra en un duelo que promete paralizar al mundo del fútbol.
El arranque fue ideal para la Albiceleste. A los 10 minutos, Alexis Mac Allister abrió el marcador con un gran cabezazo tras un tiro de esquina y parecía que el campeón del mundo iba a encaminar la clasificación sin mayores sobresaltos.
Pero el desarrollo fue muy distinto. Suiza nunca renunció al partido, manejó largos tramos la pelota y obligó a Argentina a defender más de lo habitual. El equipo de Scaloni mostró imprecisiones en el mediocampo y le costó encontrar el circuito de juego que lo caracteriza.
En el complemento llegó el golpe. Dan Ndoye aprovechó una buena jugada colectiva y estableció el 1-1, dejando sin respuestas a Emiliano Martínez y llevando la incertidumbre al banco argentino.
Ni siquiera la expulsión de Breel Embolo, que dejó a los europeos con diez futbolistas durante gran parte del tramo final, le permitió a la Selección encontrar claridad. Argentina monopolizó la posesión, pero chocó una y otra vez contra la sólida defensa suiza y debió recurrir al tiempo suplementario.
Con el desgaste acumulado y la presión de evitar los penales, apareció el talento individual para destrabar una noche muy complicada. A los 112 minutos, Julián Álvarez sacó un remate espectacular que se clavó en el arco suizo y desató el desahogo de todo un país.
Ya con Suiza completamente volcada al ataque, Lautaro Martínez aprovechó un contragolpe en la última jugada del encuentro y selló el 3-1 definitivo, un resultado que terminó siendo más amplio de lo que reflejó el desarrollo del partido.
La Selección no mostró su mejor versión futbolística y volvió a sufrir más de la cuenta, pero una vez más encontró respuestas en el carácter, la jerarquía de sus figuras y la convicción de un plantel que nunca deja de competir.
Ahora el desafío será todavía mayor. En semifinales espera Inglaterra, en un cruce cargado de historia, rivalidad y expectativa, con el gran objetivo de seguir soñando con defender la corona mundial conseguida en Qatar.
