Caputo quiere los dólares del colchón: “Convenzan a sus padres” y que la confianza la ponga la gente

Luis “Toto” Caputo tuvo una idea bastante particular para que el Gobierno consiga los dólares que necesita: mandar a los estudiantes a convencer a sus padres de sacar los ahorros del colchón y llevarlos al banco. El ministro lo planteó durante una charla en la Universidad Torcuato Di Tella, donde reconoció algo que no parece menor: muchos argentinos todavía no confían en las entidades financieras.

“Traten de convencerlos igual”, les pidió a los estudiantes después de admitir que hay familias que siguen guardando sus dólares fuera del sistema porque tienen miedo. No es una paranoia inventada de la nada: Caputo habló de una generación marcada por las crisis bancarias y por el temor a que los ahorros desaparezcan o queden atrapados.

El problema es que ahora el Gobierno necesita que esa misma gente que durante años aprendió a desconfiar del sistema financiero vuelva a poner sus dólares adentro. Y para eso la receta parece ser bastante sencilla: si los padres no quieren, que los hijos los convenzan.

La apuesta oficial tiene nombre y apellido. El Gobierno quiere que los dólares que están fuera de los bancos ingresen al circuito financiero y prepara una nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal para facilitar la exteriorización de esos ahorros. En otras palabras, necesitan que los billetes que hoy están guardados en una caja, un placard o un colchón empiecen a circular por el sistema.

Pero en medio de ese pedido apareció una admisión que también merece atención. Caputo reconoció que la recuperación económica no beneficia a todos por igual. Hay sectores que “pican en punta”, otros a los que “les va a costar más” y algunos a los que directamente “eventualmente les irá mal”.

Para justificar esa economía a dos velocidades, el ministro apeló nada menos que a Messi, Di María y Enzo Fernández. Según su comparación, una economía funciona mejor cuando pone en cancha a los que tienen mayor capacidad para producir y deja que esos sectores traccionen al resto.

El argumento puede sonar prolijo en una presentación universitaria, pero afuera del aula la película es bastante más complicada. Mientras el Gobierno celebra a los sectores que avanzan y apuesta a que los dólares guardados aparezcan, también admite que una parte de la economía puede quedar rezagada en el camino.

Caputo también se metió con 2027 y descartó que el próximo año vaya a repetirse la lógica de un típico año electoral. Según sostuvo, lo ocurrido en 2025 tuvo características particulares y estuvo atravesado por una fuerte dolarización vinculada a la percepción sobre la continuidad de Javier Milei.

Así, entre las promesas de una economía ordenada y el pedido para que los hijos convenzan a sus padres, el Gobierno vuelve a mirar hacia el mismo lugar: los dólares que los argentinos guardaron durante años porque no quieren volver a confiar ciegamente en los bancos.

Ahora la tarea parece ser convencerlos de que esta vez es distinto. El detalle es que la confianza no se ordena por decreto ni se consigue con una charla en la Di Tella. Y mucho menos se puede obligar a alguien que pasó décadas cuidando sus ahorros a dejar de tener miedo porque el ministro de Economía se lo pide.

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