La deuda que aprieta: familias y organizaciones marcharon al Ministerio de Economía
Llegar a fin de mes se volvió un problema cada vez más complicado para muchas familias. Cuando el sueldo no alcanza para pagar el alquiler, comprar comida o cubrir los servicios, aparece el crédito. Después llega otra cuota, otra tarjeta y otra deuda. Y así, muchas personas terminan atrapadas en una situación de la que cada vez cuesta más salir.
Ese fue el reclamo que este jueves llevó a distintas organizaciones hasta las puertas del Ministerio de Economía. La CGT, las dos CTA, la UTEP y movimientos sociales participaron de la llamada Marcha de los Endeudados, que comenzó cerca de las 14 y tuvo como destino el Palacio de Hacienda, en Hipólito Yrigoyen 250.
Las columnas se concentraron en Paseo Colón y Estados Unidos y en Independencia y Paseo Colón. Desde allí avanzaron hacia el Ministerio, que estaba vallado y rodeado por un operativo de seguridad. La movilización fue pacífica y terminó cerca de las 16.30.
El reclamo tiene un dato que ayuda a entender la preocupación. Según las cifras difundidas a partir de información del Banco Central, la morosidad de los préstamos a hogares llegó al 12,7% en junio de 2026, cuando en octubre de 2024 era del 2,5%. Además, alrededor de 5,8 millones de personas acumulan atrasos superiores a 90 días.
Detrás de esos números hay situaciones bastante concretas: gente que usa la tarjeta para comprar alimentos, que pide un préstamo para pagar el alquiler o que recurre a una billetera virtual para cubrir una factura. Lo que antes podía ser un crédito para una compra puntual, en muchos casos terminó convirtiéndose en una forma de completar los ingresos todos los meses.
Durante la marcha, los dirigentes sindicales apuntaron contra la política económica de Javier Milei y reclamaron respuestas al Gobierno. Jorge Sola, secretario general de la CGT, sostuvo que el endeudamiento de las familias no puede tratarse simplemente como un problema entre privados y pidió discutir una mejora de los salarios.
Desde el Gobierno respondieron cuestionando la movilización y acusaron a las centrales sindicales de hacer un uso político del reclamo.
Pero más allá de la pelea entre dirigentes, hay una realidad que resulta difícil de ignorar: si una familia necesita endeudarse para comprar comida o pagar los servicios, el problema ya no es solamente cuánto debe, sino cuánto le alcanza para vivir.
La marcha puso ese problema en la calle. Y detrás de las banderas y los discursos quedó algo mucho más simple: miles de personas haciendo cuentas todos los meses para ver de dónde sacar la plata para pagar lo que deben.
