Fascismo Cosplay: el desconcierto actual de Argentina.

En su nuevo libro, el filósofo cordobés Luis Ignacio García plantea que el fenómeno Milei no debe entenderse como un hecho aislado o excepcional. Para el autor, es la expresión más visible de un proceso de deterioro político, cultural y social que viene gestándose desde hace años en la Argentina.

García sostiene que el triunfo de Javier Milei no debe entenderse como un hecho aislado ni como una anomalía política, sino como parte de un cambio más profundo que atraviesa a la democracia contemporánea. En Fascismo Cosplay: Crónicas del desconcierto en el laboratorio argentino, reúne textos que escribió originalmente para redes sociales entre 2024 y 2025, con la intención de pensar los acontecimientos políticos mientras sucedían y no desde la distancia del análisis posterior. El libro nace de ese clima de desconcierto generado por el nuevo escenario político argentino y busca ofrecer herramientas para comprenderlo.

Argentina se convirtió en un laboratorio donde se ensayan nuevas formas de ultraderecha que ya no funcionan como los fascismos del siglo XX. Mientras el fascismo clásico se apoyaba en una verdad única, una identidad nacional cerrada y un partido que concentraba el poder, los neofascismos actuales crecen en un contexto completamente distinto, marcado por la posverdad, la circulación permanente de información y la crisis de las referencias tradicionales. En este escenario ya no importa tanto establecer qué es verdadero y qué es falso, sino instalar dudas, generar confusión y producir impacto político.

De ahí surge la idea de «fascismo cosplay». Con ese concepto García intenta mostrar que estas nuevas derechas son mucho más flexibles que los fascismos históricos. Adoptan distintas formas según la situación, utilizan la ironía, los memes, las redes sociales y los códigos de la cultura digital para instalar sus discursos, y pueden presentarse como democráticas mientras cuestionan desde adentro los valores e instituciones de la propia democracia.

El autor sostiene que el desconcierto que provoca este nuevo contexto no debería llevar a la inmovilidad, sino a revisar las herramientas con las que se interpreta la realidad. Considera que muchas categorías políticas tradicionales ya no alcanzan para explicar los cambios actuales y que es necesario construir nuevos lenguajes capaces de comprender fenómenos como la desinformación, la viralización de contenidos, la comunicación digital y las nuevas formas de hacer política.

El General ANCAP.

A lo largo del libro analiza distintos hechos de la actualidad argentina, como el caso de la criptomoneda Libra, el asesinato de las lesbianas de Barracas, las declaraciones de Milei sobre un niño con autismo, el ataque al fotógrafo Pablo Grillo y otros episodios que, para el autor, permiten observar cómo funcionan los discursos de odio, la aceleración de la información y la crisis del espacio público. Estos ejemplos sirven para mostrar que el problema no es solamente un gobierno determinado, sino una transformación más amplia en la manera de producir sentido y construir consenso.

García también plantea que los sectores populares tienen el desafío de revisar sus formas de comunicación. Sostiene que las generaciones más jóvenes crecieron dentro de una cultura atravesada por internet, las redes sociales y los nuevos lenguajes digitales, por lo que la política no puede seguir comunicándose únicamente con las herramientas del pasado. Más que rechazar esos códigos, propone comprenderlos y disputar allí mismo la construcción de sentidos.

En definitiva, el libro sostiene que el crecimiento de las nuevas derechas está ligado a un cambio profundo en la cultura política contemporánea. Frente a ese escenario, García propone abandonar tanto la nostalgia por el pasado como las respuestas puramente morales, para intentar comprender las transformaciones en curso y pensar nuevas formas de intervención política capaces de responder a los desafíos de la época.

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