La carne argentina queda afuera mientras Trump prioriza a otros países.

La nueva medida de Donald Trump dejó a la Argentina afuera de un importante beneficio para exportar carne vacuna a Estados Unidos. Mientras Washington habilitó un cupo adicional de 300 mil toneladas sin aranceles para aumentar la oferta y contener los precios internos, los exportadores argentinos no podrán acceder a ese volumen.

Entre los países que sí fueron incluidos aparecen Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y Países Bajos. Una oportunidad comercial que, al menos por ahora, pasa de largo para la Argentina.

El dato resulta incómodo para el Gobierno de Javier Milei, que hizo de su relación con Estados Unidos y de la apertura comercial una de las principales banderas de su política exterior. Sin embargo, cuando aparece una oportunidad concreta para ampliar las exportaciones, el país vuelve a quedar limitado por las condiciones que ya tiene negociadas.

Argentina cuenta actualmente con un cupo específico para ingresar carne al mercado estadounidense. En febrero, además, ese contingente había sido ampliado de 20 mil a 80 mil toneladas anuales con aranceles bajos. Pero ese acuerdo no alcanza para aprovechar el nuevo cupo extraordinario dispuesto por Trump.

La situación también muestra que tener una buena relación política con Washington no garantiza automáticamente beneficios comerciales. Estados Unidos tomó una decisión pensando en su propio mercado y eligió a los países que podrán aprovecharla.

Mientras tanto, Brasil aparece entre los grandes beneficiados por la medida y Argentina deberá conformarse con el esquema que ya tiene vigente.

El contexto tampoco es menor. Estados Unidos atraviesa una fuerte reducción de su stock ganadero, que se encuentra en uno de sus niveles más bajos en décadas, mientras se espera una caída de la producción de carne vacuna. La Casa Blanca busca aumentar rápidamente la oferta para intentar contener los precios.

Para Argentina, que históricamente tiene en la carne uno de sus principales productos de exportación, quedar afuera de una oportunidad de este tamaño vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué está consiguiendo realmente el Gobierno en materia de comercio exterior?

La relación con Trump puede ser cercana en lo político, pero en los negocios cada país defiende sus propios intereses. Y esta vez, la Argentina quedó del otro lado de la puerta.

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