Más grúas y una nueva playa de acarreo: el Gobierno porteño amplía los operativos en el oeste de la Ciudad
La Ciudad habilitó un nuevo playón en Villa Luro para los autos que sean removidos. El Gobierno habla de “ordenamiento vial”, mientras crece el despliegue de grúas y controles en los barrios porteños.
El Gobierno de Jorge Macri sumó una nueva playa de acarreo en Villa Luro y amplió el radio de acción de las grúas en el oeste de la Ciudad. El nuevo predio funciona en Ramón Falcón 4785 y recibirá los vehículos removidos en distintos puntos de las Comunas 9, 10 y 11.
La explicación oficial es la necesidad de “descentralizar” el sistema y hacer más rápido el traslado de los vehículos en infracción. En los hechos, la medida viene acompañada de un mayor despliegue de agentes de tránsito y grúas en los barrios.
La prioridad estará puesta en autos que bloqueen garajes, rampas para personas con movilidad reducida o que obstaculicen la circulación. Sin embargo, para los vecinos la cuestión no termina cuando aparece la grúa: retirar un vehículo implica presentar documentación y pagar el correspondiente acarreo.
Si el auto fue removido, los agentes dejan un aviso en el lugar indicando a qué playa fue trasladado. Para recuperarlo hay que presentar la licencia de conducir, la cédula correspondiente y el comprobante de seguro, además de pagar el arancel.
Con la nueva playa de Villa Luro, la Ciudad queda con cuatro puntos de acarreo distribuidos por zonas: Ramón Falcón 4785 para el oeste, 9 de Julio y Sarmiento para el centro, Tacuarí 1277 para el sur y la playa ubicada detrás de la Facultad de Derecho para el norte.
El Gobierno porteño también habilitó canales para consultar si un vehículo fue removido. Se puede escribir al 54 11 4025 9298 o llamar al 147. Para denunciar vehículos mal estacionados, el número habilitado es el 54 11 3206 6408.
La discusión, sin embargo, va más allá de dónde terminan los autos que se lleva la grúa. La Ciudad viene profundizando los controles sobre el estacionamiento y el uso del espacio público, mientras los vecinos se enfrentan a un sistema en el que una infracción puede terminar rápidamente en el acarreo y en un nuevo costo para el bolsillo.
Y si el propietario considera que la grúa actuó de manera injustificada, todavía tiene que iniciar un reclamo ante el Controlador de Faltas. Si además el vehículo sufrió daños durante el traslado, la empresa concesionaria debe responder mediante el seguro correspondiente.
Así, detrás del discurso de “ordenamiento vial”, aparece otra cara de la política porteña: más controles, más grúas y un sistema de acarreo que ahora tendrá una nueva base de operaciones en pleno oeste de la Ciudad.
