Crece la preocupación entre los repartidores de apps por el fuerte endeudamiento

Cada vez son más los repartidores de aplicaciones que recurren a préstamos para poder seguir trabajando. Lo que en muchos casos empezó como una ayuda para comprar una bicicleta, arreglar una moto o afrontar un gasto urgente terminó convirtiéndose en una deuda difícil de sostener.

La situación preocupa al Sindicato de Trabajadores de Repartidores de Aplicaciones (Sitrarepa), que asegura que muchos trabajadores están atrapados en un círculo del que cuesta salir: piden un crédito para seguir generando ingresos y después tienen que trabajar muchas más horas para poder pagarlo.

El problema aparece en un contexto donde el endeudamiento viene creciendo en todo el país. De acuerdo con datos del Banco Central, ya hay $3,4 billones en préstamos considerados irrecuperables y buena parte corresponde a créditos otorgados por billeteras virtuales y fintech, que suelen aplicar tasas de interés mucho más altas que las de los bancos.

Para quienes trabajan con aplicaciones, conseguir un préstamo bancario suele ser complicado. Al no tener un recibo de sueldo tradicional, muchos terminan financiándose a través de plataformas digitales o entidades no bancarias, que ofrecen créditos de aprobación rápida pero con condiciones mucho más exigentes.

La mayoría de esos préstamos se usa para comprar o reparar las herramientas de trabajo. Una bicicleta, una moto o un celular pueden marcar la diferencia entre seguir repartiendo o quedarse sin ingresos. El problema llega después, cuando las cuotas empiezan a pesar y obligan a muchos repartidores a extender sus jornadas para poder cumplir con los pagos.

Los números muestran que el fenómeno no deja de crecer. Más de 5,8 millones de argentinos ya tienen atrasos de más de 90 días en el pago de sus créditos, mientras que otros 2,6 millones mantienen deudas tanto con bancos como con entidades financieras no bancarias.

Los jóvenes aparecen entre los más afectados. Casi cuatro de cada diez menores de 30 años registran algún tipo de deuda en mora, una situación que también golpea con fuerza a trabajadores independientes, monotributistas y quienes dependen de ingresos variables para llegar a fin de mes.

Mientras las empresas sostienen que estos préstamos amplían el acceso al crédito para personas que quedan fuera del sistema bancario tradicional, desde el sector de los repartidores reclaman mayores controles y advierten que el endeudamiento se está transformando en otro problema para un trabajo que ya convive con largas jornadas, ingresos inestables y costos cada vez más altos.

En medio de un escenario económico complejo, la preocupación crece porque cada vez más trabajadores no solo tienen que salir todos los días a repartir pedidos, sino también a correr detrás de una deuda que parece no terminar nunca.

Deja un comentario