¡ÓRBITA 22 TE LO ANTICIPÓ! UNA EMPRESA DE PUBLICIDAD SE QUEDÓ CON LOS NEGOCIOS DEL BOTÁNICO Y LA RESERVA ECOLÓGICA.

¡De la publicidad a los cafecitos en los parques más codiciados de Buenos Aires! Órbita 22 lo adelantó el 26 de agosto y ahora el caso suma más preguntas. Kryptonite Media S.A., una firma con antecedentes como proveedora del Estado y vinculada al negocio publicitario, terminó con las concesiones gastronómicas del Jardín Botánico Carlos Thays y de la Reserva Ecológica Costanera Sur. Y como si fuera poco, Jorge Macri apareció en la inauguración del local de Costanera Sur. Foto, apertura y sonrisas, mientras siguen los interrogantes sobre cómo se armó el negocio.
La historia tiene varios puntos que hacen ruido. En 2021, Kryptonite ya figuraba en contratos con el Estado nacional por casi $5,8 millones. En enero de 2026, recibió órdenes de compra del Gobierno porteño por casi $99 millones. Pero la gran pregunta es otra: ¿qué experiencia gastronómica tenía una empresa que venía del mundo de la publicidad para terminar administrando locales en dos espacios emblemáticos de la Ciudad? Los antecedentes comerciales están, las concesiones también. Lo que falta conocer en detalle son los criterios utilizados para elegirla.
En la Reserva Ecológica, el dato es explosivo: Kryptonite fue la única empresa que se presentó para quedarse con el espacio del Bajo Espigón. No hubo otros competidores. La concesión terminó en sus manos y el procedimiento merece ser revisado en detalle: qué exigían los pliegos, cómo se difundió el llamado y por qué no apareció ningún otro interesado. Que haya una sola oferta no prueba una maniobra, pero en una concesión de estas características la falta de competencia no es un detalle menor.
Y en el Jardín Botánico la historia tampoco pasa inadvertida. Kryptonite ofreció $5,2 millones mensuales, más del doble de los $2,05 millones fijados como base. La adjudicación avanzó mientras vecinos impulsaban un amparo judicial para cuestionar el cambio de destino del espacio. Estamos hablando de un Monumento Histórico Nacional, no de un terreno cualquiera para instalar mesas y vender café. El expediente judicial y las condiciones de la concesión necesitan explicaciones claras.
Pero todavía hay más. En la inauguración de Costanera Sur estuvo Diego Kolankowsky, conocido por su vínculo con CupHouse, junto a Jorge Macri. Además, Kryptonite solicitó registrar la marca CupHouse ante el INPI y existen registros de dominios que podrían ayudar a reconstruir las conexiones comerciales entre los nombres involucrados. Eso no alcanza para afirmar que todos sean parte de una misma estructura, pero sí pone sobre la mesa una pregunta central: quién está detrás de cada negocio y qué relación existe entre las empresas.
Órbita 22 puso el tema sobre la mesa antes de que la polémica creciera. Ahora, con las concesiones adjudicadas y el local de Costanera Sur inaugurado, hay cuestiones que no pueden quedar en la nebulosa. ¿Qué experiencia presentó Kryptonite? ¿Por qué fue la única oferente en la Reserva? ¿Cómo se evaluó la situación del Botánico con un amparo en curso? ¿Qué vínculos comerciales existen entre Kryptonite y CupHouse?
Los parques son de los porteños. Las concesiones se pueden otorgar, pero tienen que hacerse con reglas claras, competencia real y controles a la vista. Si todo está en orden, que muestren los expedientes y expliquen cada paso. Porque cuando una empresa de publicidad termina con dos negocios gastronómicos en espacios públicos de primera línea, las preguntas no se responden con una foto de inauguración.
