Cuatro licitaciones, una sola empresa: la concesión de 1.500 cocheras que abre interrogantes en la Ciudad.

Cuatro espacios públicos de la Ciudad, cuatro barrios diferentes, más de 1.500 cocheras y concesiones que se extenderán durante 20 años. En todos los casos, el resultado fue el mismo: la adjudicación quedó en manos de Estacionamientos Disuasorios Consorcio de Cooperación, CUIT 30-71959205-4.

El consorcio resultó adjudicatario de las cocheras de Parque España, en Barracas; Lavardén y Los Patos, en Parque Patricios; el Parque de la Innovación, en Núñez; y Plaza Noruega, en Belgrano.

La particularidad se repite en los cuatro procesos. En todos, el mismo consorcio fue el único oferente que consiguió superar la instancia de evaluación técnica. La otra empresa que había participado fue desestimada porque no alcanzó el puntaje mínimo establecido.

Las adjudicaciones quedaron formalizadas mediante la Resolución N.º 19/MJGGC/26. Días después, la Resolución N.º 20/MJGGC/26 corrigió un error de redacción en el nombre del consorcio, aunque sin modificar el contenido ni el resultado de las adjudicaciones.

El monto tampoco es menor: el canon ofrecido por el consorcio supera los 800 millones de pesos mensuales.

Pero el punto que agrega más interrogantes al proceso está en el origen de la iniciativa. La propuesta inicial había sido presentada de manera privada por E-ARG S.R.L. De esa presentación surgió posteriormente el consorcio que terminó quedándose con las cuatro concesiones.

A esto se suma otro dato: hasta el momento no fueron publicados oficialmente los nombres de las empresas o personas que integran Estacionamientos Disuasorios Consorcio de Cooperación. Al tratarse de esta figura jurídica, la normativa vigente no establece la obligación de revelar automáticamente quiénes forman parte del consorcio.

La secuencia plantea preguntas que siguen sin respuesta pública. ¿Es una casualidad que la empresa que impulsó originalmente la iniciativa termine vinculada al consorcio que se quedó con las cuatro concesiones? ¿Los pliegos permitían una competencia amplia o establecieron condiciones que terminaron dejando como único competidor técnicamente habilitado al mismo grupo?

No hay, hasta ahora, una respuesta pública para esos interrogantes.Lo que sí está documentado es el resultado: cuatro espacios públicos, cuatro licitaciones, una misma empresa adjudicataria, más de 1.500 cocheras y contratos por 20 años.

Cuando un mismo consorcio termina quedándose con todo el paquete, la pregunta sobre cómo se diseñó y cómo se desarrolló el proceso deja de ser un detalle menor. Mucho más cuando se trata de espacios públicos y de concesiones que tendrán vigencia durante dos décadas.

La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se llegó a ese resultado y quiénes están detrás del consorcio que ganó las cuatro licitaciones.

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